¿Por qué íbamos a tener miedo, o a venirnos
abajo? Bien, esto es lo que ahí. Aquí estamos. Lo asumimos. Es una batalla.
Estamos armadas. Sabemos que la conquista de los derechos a favor de las
mujeres, de la diversidad respecto a lo heteronormativo, de la erradicación de
las violencias económicas, mediambientales y cualquier tipo, es un proceso sin
retorno. Por mucho que pudiéramos, a golpe de formas más o menos grotescas de
represión, retroceder, no será para siempre. Porque ya no hay marcha atrás. Y
esta certeza es nuestro mejor escudo. Por eso no tenemos miedo. No tengo miedo.
Es momento de lucha, de resistencia, otro más.
Son varias las circunstancias que nos han traído
a este momento en el que voces abiertamente machistas, xenófobas, lgtbiqfóbicas,
racistas... en definitiva excluyentes y antidemocráticas van a tener voz y voto
en un parlamento, habiendo incluso llegado a acuerdos con otros grupos
políticos, es decir, siendo actores autorizados en la política institucional. Como
aperitivo de causas, de porqués, podemos encontrar: la reacción ante el avance
de los movimientos sociales, particularmente del feminista, el triunfo de la
cultura del miedo entre parte de la población, el elevado índice de abstención
en las elecciones andaluzas que hizo fuera tan fácil conseguir escaños con un
número de votos en términos absolutos bastante reducido, también la necesidad
de autocrítica en alternativas no conservadoras ante el hartazgo y la posibilidad
de continuidad del partido que ha gobernado décadas, el marco internacional con
el triunfo de voces de ultraderecha en otros países...


Pero vamos con el PARA QUÉ. El ejercicio del
teatro de lxs oprimidxs en la última década me ha enseñado a valorar la
capacidad de lucha. Este es un brevísimo resumen de las estrategias a favor de
las voces minorizadas que he podido observar en escena y en los procesos de
creación de las piezas de teatro foro. Espero sirva para sacar a la luz todos
nuestros recursos...porque en parte, para eso son los conflictos y los fracasos
como este, para crecer:
1. Detecto y cuido las alianzas. Vamos juntes, no sólo en la organización de acciones multitudinarias sino en las micro prácticas cotidianas. Ante una situación de injusticia concreta, miro al rededor ¿Quién puede ser una persona aliada??? Cuando soy observador-a de la situación, ¿Qué apoyo puedo ofrecer yo?
2. Aprendo a argumentar a favor de mis sentires y opiniones, más que en contra de los sentires y opiniones del otro. Implica no juzgar y no permitir ser juzgada. Disfruto de conectar con la legitimidad de mis derechos, de saber exponerlos, de tener información crítica y fidedigna. Me coloco en un punto de fuerza, de placer, de conexión, no me desgasto.
3. No hablo tanto, hago. No me preocupo tanto, me ocupo. Las actrices, los actores, actúan, hacen.
4. Miro la parte objetiva la realidad. La voluntad de dominio funciona con mecanismos objetivables que puedo conocer, comprender y deconstruir. Entiendo también mis roles y los trato de transformar.
5.Me autolegitimo para actuar desde mi sentir, intuición, percepción y conocimientos ante cualquier práctica cotidiana machista o injusta.
1. Detecto y cuido las alianzas. Vamos juntes, no sólo en la organización de acciones multitudinarias sino en las micro prácticas cotidianas. Ante una situación de injusticia concreta, miro al rededor ¿Quién puede ser una persona aliada??? Cuando soy observador-a de la situación, ¿Qué apoyo puedo ofrecer yo?
2. Aprendo a argumentar a favor de mis sentires y opiniones, más que en contra de los sentires y opiniones del otro. Implica no juzgar y no permitir ser juzgada. Disfruto de conectar con la legitimidad de mis derechos, de saber exponerlos, de tener información crítica y fidedigna. Me coloco en un punto de fuerza, de placer, de conexión, no me desgasto.
3. No hablo tanto, hago. No me preocupo tanto, me ocupo. Las actrices, los actores, actúan, hacen.
4. Miro la parte objetiva la realidad. La voluntad de dominio funciona con mecanismos objetivables que puedo conocer, comprender y deconstruir. Entiendo también mis roles y los trato de transformar.
5.Me autolegitimo para actuar desde mi sentir, intuición, percepción y conocimientos ante cualquier práctica cotidiana machista o injusta.
6. Me abro a la posibilidad de múltiples focos de resistencia, cualquier conflicto, incluso cualquier intento de dominación, puede ser una oportunidad...El teatro, es artesanía, es amor y atención al detalle.
7. Busco en el conflicto externo qué me cuenta de mis conflictos internos, del lugar en el que me autoposiciono dentro una relación, de los aprendizajes pendientes que solo están en mi mano hacer, por históricas o genealógicas que sean sus fuentes.
8. Aprendo a no ser víctima. Me responsabilizo.
9. Soy la madre sólo de mis hijes, si los tengo. No tengo que educar a nadie más. Por cierto a mis hijos tampoco durante toda la vida.
10. Trato de no separar las violencias, miro de forma global, vinculada, interseccional, recordando las zonas más vulnerables de cualquier estructura social.
11. Trato de no separar a los grupos, las personas... No es nosotros contra ellos y viceversa. Esta es la lógica binaria, maniqueista, excluyente del poder que se quiere subvertir.
12. Descanso, como, camino, amo, no hago nada, no hablo, permanezco sola en un espacio confortable. No siempre se puede estar en primera línea de combate. Me concedo no ser siempre fuerte, me concedo no saber qué hacer, me concedo no conseguir nada, me concedo prestar atención sólo a cada paso sin más expectativas.

Es probable que nos esperen situaciones
difíciles y que el empuje desde el nuevo gobierno en Andalucía sea fuerte; están
estrenando ropa de domingo, igual desean lucirse. Y bien, aquí seguimos
estando. Creceremos aún más al tener que estar más unidas, mejor informadas, más
atentas. Para nosotras, para nosotres, después de tantos, tantos siglos
luchando, resistiendo, es sólo una batalla más. No estamos asustadas, escuchen
las voces de las mujeres quemadas, lapidadas, violadas, explotadas, de
todas las voces diferentes a la heteronorma, de todas las princesas muertas. No
estamos solas.




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